PASO 1
Si utilizas cabezas de pescado, quita los ojos y agallas o pide en la pescadería que las limpien.
En primer lugar, sumergimos las espinas y cabezas de pescado en agua fría con unos cuantos cubitos de hielo, durante 15 o 20 minutos, de esta forma eliminamos los restos de sangre e impurezas para obtener un caldo más claro y limpio.
A continuación, las aclaramos en el grifo bajo un chorro de agua fría.
Nota: Sumergir el género en agua fría para que pierda su sangre se conoce como desangrar.