• Tartaleta de higos con queso de cabra y jamón

    presentacion
    Tiempo de preparación: 45-50 minutos.

    Ingredientes para 4 tartaletas pequeñas:

    • 6-8 higos.
    • 240 g de queso de cabra.
    • 8-10 nueces.
    • 4-6 lonchas de jamón ibérico
    • 300 g de masa brisa o quebrada.
    • Moldes circulares para tartaletas de 10 cm.

    Para la masa quebrada (opcional)

    • 300 g de harina floja.
    • 150 g de mantequilla.
    • 1 huevo XL o 1,5 medianos.
    • 1/4 cucharadita de sal.
    • 1 cucharadita de azúcar.

    Preparar la masa para estas tartaletas es bastante sencillo y el resultado merece la pena, pero si no dispones de mucho tiempo para cocinar, esta receta se puede hacer de forma rápida y sencilla con una masa fresca comercial. Necesitaríamos 2 rollos y nos servirían tanto la masa brisa o quebrada como alguna masa para empanadas.

    Al final de la receta encontrarás las instrucciones para preparar la masa quebrada por si quieres hacerla tú en casa.

    Elaboración


    Imagen de paso

    PASO 1

    En primer lugar, untamos ligeramente con mantequilla los moldes y los forramos con la masa, presionando suavemente con los dedos hasta que quede bien ajustada a la forma ondulada de las paredes.

    Recortamos el exceso de masa pasando un rodillo por el borde y pinchamos el fondo varias veces con un tenedor para evitar que se formen burbujas durante el horneado.

    Para que la base de la tarta no se levante o se ondule ponemos un peso encima, lo habitual es cubrir el fondo con papel de horno y rellenarlo con unos garbanzos o judías, como se muestra en la imagen.

    Las metemos en el horno, precalentado a 200 ºC, durante 15 minutos.

    Retiramos los garbanzos y las seguimos horneando entre 5 y 10 minutos, hasta que la masa tenga un bonito color dorado.

    Nota: Dependiendo del tipo de masa y el grosor los tiempos pueden variar ligeramente, pero por el color se ve perfectamente si la masa está bien cocida.

    Imagen de paso

    PASO 2

    Ponemos las nueces en el cuenco de un mortero y las machacamos con el mazo, pero sin romperlas del todo para que conserven su textura crujiente.

     

    Nota: Si no dispones de un mortero, puedes envolverlas en un paño limpio y golpearlas con un rodillo, una botella o cualquier otro objeto pesado.



    Imagen de paso

    PASO 3

    A continuación, mezclamos las nueces machacadas con el queso de cabra.

    Nota: Añadiremos unas 2 o 2,5 nueces por tartaleta.

    Imagen de paso

    PASO 4

    Rellenamos las tartaletas con la mezcla de queso y nueces, como se muestra en la imagen.

    Imagen de paso

    PASO 5

    Cortamos los higos en 8 trozos iguales en forma de gajos.

    Los cortamos primero por la mitad y vamos dividiendo cada trozo de nuevo en dos partes hasta obtener 8 porciones.

    Imagen de paso

    PASO 6

    Precalentamos el horno a 190 ºC.

    Montamos las tartaletas, colocando los higos sobre la base de queso de cabra.

    A continuación, las introducimos en la bandeja superior del horno, cerca del gratinador, sólo durante 4 o 5 minutos para servirlas templadas y gratinar ligeramente los higos.

    Al sacarlas del horno, distribuimos por encima el jamón ibérico cortado en trozos pequeños, aproximadamente 1 loncha por tartaleta.

    ¡Buen provecho!

    Masa quebrada


    Imagen de paso

     

    En primer lugar, tamizamos la harina pasándola por un tamiz o un colador de malla fina para eliminar los grumos.

    A continuación, incorporamos la mantequilla cortada en dados.

    Es muy importante que la mantequilla esté bien fría para que no se derrita rápidamente; por esta razón, también es recomendable meter las manos en agua fría antes de manipular los ingredientes.

    Imagen de paso

     

    Mezclamos la mantequilla con la harina utilizando las yemas de los dedos, removiéndola y estrujándola hasta obtener una mezcla en forma de finos grumos, con un aspecto similar al de unas migas de pan.

    Añadimos 1 huevo ligeramente batido, la sal, el azúcar y 2 o 3 cucharadas de agua muy fría.

    Removemos con las manos hasta integrar los ingredientes; mezclándolos prácticamente sin amasar, haciendo lo justo para unirlos y obtener una masa de aspecto homogéneo.

    Finalmente, hacemos una bola con la masa, la envolvemos en papel film para que no se reseque y la metemos en la nevera durante 30 minutos como mínimo.

    El secreto de la pasta quebrada es no trabajarla mucho, si la amasamos demasiado quedará dura. El aspecto debe ser el de una masa desigual.

    Imagen de paso

     

    Espolvoreamos harina sobre la superficie de trabajo y el rodillo para evitar que la masa se pegue.

    Estiramos la masa con el rodillo en distintas direcciones, del centro hacia fuera, hasta obtener un disco del grosor deseado, aproximadamente de 3-4 mm.

    Nota: Es recomendable sacar la masa de la nevera 10 minutos antes para que no esté muy dura y la podamos estirar fácilmente.

    Imagen de paso

     

    A continuación, enrollamos la masa en el rodillo con mucho cuidado y la desenrollamos sobre el molde. La amoldamos sin estirar, dejándola caer delicadamente para que prácticamente se ajuste sola.

    Presionamos suavemente contra las paredes para que adquiera la forma del molde y recortamos el exceso de masa pasando el rodillo por el borde, como se muestra en la imagen.

    La dejamos reposar 25-30 minutos en la nevera para que el gluten se relaje y se contraiga menos durante el horneado.

    Nota: Si se rompe o agrieta, humedecemos la zona con agua y presionamos con los dedos para repararla, o utilizamos un pequeño trozo de masa a modo de parche.

  • Pizza de alcachofas y cecina

    presentacion
    Tiempo de preparación: 1 hora, más el tiempo para elaborar la masa.

    Ingredientes para 4 pizzas medianas:

    Para el relleno

    • 6 alcachofas.
    • 120 g de cecina de León.
    • 300 g de mozzarella fresca.
    • 50 g de queso parmesano.
    • 12-16 tomates cherry.
    • Albahaca fresca para decorar.
    • Una pizca de orégano.

    Para la salsa de tomate

    • 5 tomates rojos maduros o 400 g de tomate triturado envasado.
    • 1 diente de ajo.
    • 1/2 cucharadita de orégano seco.
    • Aceite de oliva y sal.

    Para la masa

    • 500 g de harina 00 de gran fuerza (W 400).
    • 300−330 ml de agua.
    • 5,4 g de levadura fresca o 2 g de levadura seca.
    • 1 cucharadita de sal (6 g).
    • 1 cucharada de aceite de oliva.

    Papel de horno para cocinar la pizza (opcional).

    Para elaborar esta pizza, primero vamos a hacer una masa que requiere una fermentación de 24 o 48 horas. Si no quieres complicarte utiliza una masa precocinada, pero en cualquier caso, empezaré la receta suponiendo que ya hemos preparado la masa con anterioridad, puedes consultarla más abajo, o seguir este enlace donde se explica detalladamente: ver masa para pizza.

    Dos o tres horas antes de hacer las pizzas, sacamos la masa de la nevera para que se atempere.

    Elaboración


    Imagen de paso

    La salsa de tomate

    Podríamos utilizar una salsa de tomate comercial, pero no es difícil prepararla en casa y el sabor de la pizza será más fresco y natural.

    En primer lugar, lavamos los tomates, retiramos los rabillos y los cortamos en 3 o 4 trozos.

    Los introducimos en el vaso de la batidora o en un vaso batidor y los trituramos durante 2 o 3 minutos.

    Seguidamente, los pasamos por un colador o un chino para eliminar las semillas y la piel.

    Al pasar el tomate triturado por un colador nos ahorramos el tener que pelarlos y retirar las semillas, pero si no, sí sería conveniente hacerlo.

    Nota: Si utilizas un tomate triturado envasado, puedes saltarte este paso.

    Imagen de paso

     

    Ponemos una sartén a calentar a fuego medio-suave con 4 cucharadas de aceite y 1 diente de ajo picado muy finamente o rallado.

    Cuando el aceite esté caliente, observaremos que el ajo comienza a dar saltitos, entonces, removemos y dejamos que se sofría unos segundos para que pierda el sabor a crudo, pero sin que llegue a tomar color.

    Incorporamos el tomate triturado y dejamos que se cocine a fuego muy suave entre 30 y 40 minutos, removiendo de vez en cuando.

    En los últimos 5 minutos, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, 1/2 cucharadita de orégano, una pizca de pimienta negra molida y sal al gusto.

    Nos interesa que la salsa sea un poco más espesa de lo normal, que no quede muy líquida para que la masa no se humedezca en exceso, lo que dificultaría obtener una buena textura crujiente. Para esto, solo tenemos que cocinarla a fuego lento, dejar que su agua se vaya evaporando poco a poco hasta alcanzar el espesor deseado, pero sin pasarnos, una salsa de tomate muy seca no estaría tan rica.



    Imagen de paso

    El relleno

    En primer lugar, limpiamos las alcachofas.

    Ver como limpiar alcachofas.

    A continuación, ponemos en el fuego una cazuela con abundante agua y 1 cucharada de sal a calentar.

    Cuando el agua comience a hervir, introducimos las alcachofas y las cocemos durante 12 minutos.

    Sabremos que están bien cocidas si al pinchar la base con un tenedor, este entra fácilmente, sin necesidad de hacer fuerza.

    Imagen de paso

     

    Escurrimos bien las alcachofas y si están muy húmedas, las secamos un poco con un paño de cocina.

    A continuación, las cortamos en láminas gruesas y después, por la mitad, como se muestra en la imagen

    Imagen de paso

    Estirar y rellenar la masa

    La masa de la pizza se estira a mano, nunca con el rodillo, porque estaríamos sacando el aire introducido durante la fermentación, responsable de que resulte tan ligera y esponjosa.

    Ponemos la masa sobre una superficie bien enharinada y la vamos estirando con las manos desde el centro hacia fuera, con delicadeza, sin preocuparnos demasiado de conseguir un círculo perfecto, no importa si nos queda algo más rústica.

    Cuánto debemos estirar la masa depende de si nos gusta más fina o más gruesa. Conseguir una masa realmente fina es algo más complicado, para eso habría que aprender a voltearla sobre el puño y a hacerla girar en el aire, pero sin llegar a tanto, estirándola sobre la superficie con paciencia se puede conseguir una base de pizza bastante fina, en internet hay muchos vídeos con los que te puedes hacer una idea.

    Nota: He utilizado bolas de masa de 200 g, para pizzas medianas.

    Imagen de paso

     

    Ponemos la base de la pizza sobre un trozo de papel de horno, para que nos resulte más sencillo moverla después y la montamos con los ingredientes.

    En primer lugar, ponemos unas 3 cucharadas de salsa de tomate y las extendemos por la base haciendo círculos con el reverso de una cuchara.

    Distribuimos por encima las alcachofas, unos trozos de mozarella desmenuzada a mano, unas tiras muy finas de queso parmesano (que podemos hacer con un pelador de verduras) y los tomates cherry cortados por la mitad.

    Añadiremos la cecina al sacar la pizza del horno, para no cocinarla y que aporte el maravilloso sabor natural de la carne ahumada.

    Dejamos un centímetro de masa libre en el borde.

    Nota: Antes de rellenarlas, reparte los ingredientes entre el número de pizzas que quieras hacer.

    Imagen de paso

    Hornear la pizza

    El auténtico sabor de las pizzas italianas se consigue al hornearlas con temperaturas que superan los 400 ºC, tan solo durante un par de minutos; pero en casa, la temperatura que alcanza el horno raramente supera los 300 ºC.

    Para obtener un resultado mejor hay en el mercado unas piedras de un material cerámico, que se colocan sobre la bandeja de nuestro horno. Estas piedras absorben mucho calor y al poner la pizza sobre ellas, conseguimos que la base quede mucho más crujiente, simulando el efecto de un auténtico horno de pizza.

    Precalentamos el horno a 250 ºC, o a su temperatura máxima. Si estamos utilizando una piedra de hornear, esperamos unos minutos más para que esté bien caliente.

    Introducimos la pizza en el horno entre 7 y 10 minutos, hasta que los bordes tengan un bonito color dorado.

    Al sacar la pizza del horno, esparcimos por encima los trozos de cecina cortados a mano.

    Espolvoreamos una pizca de orégano y decoramos con unas hojas de albahaca fresca.

    ¡Buen provecho!

    Masa para pizzas


    Imagen de paso

    Preparar la mezcla

    En primer lugar, introducimos la levadura fresca en un cuenco con el agua tibia para activarla. Esperamos 1 o 2 minutos y la disolvemos removiendo con una cucharilla.

    La temperatura del agua debe oscilar entre los 30 y 35 ºC, es decir, debe estar templada al tacto, pero no más caliente, porque por encima de los 45 ºC la levadura muere.

    Si utilizásemos levadura seca haríamos este paso igualmente.

    A continuación, ponemos la harina en un cuenco grande formando un volcán y añadimos el agua con la levadura disuelta.

    Mezclamos la harina y el agua removiendo con una espátula o unas varillas hasta que deje de pegarse a las paredes del cuenco.

    Una vez formada la masa, incorporamos la sal espolvoreándola por encima y seguimos removiendo unos segundos para integrarla.

    Imagen de paso

    Amasado

    Sobre una superficie amplia y bien limpia, amasamos a mano la mezcla. Al principio estará todavía algo pegajosa, pero cada vez se irá volviendo más suave y manejable.

    El amasado consiste en estirar con fuerza la masa sobre la superficie con las palmas de las manos, de arriba hacia abajo y desde el centro hacia fuera, volviéndola a enrollar una y otra vez hasta conseguir que quede lisa, elástica y muy suave.

    Por norma general el tiempo de amasado suele llevar entre 15 y 18 minutos.

    Nota: Si después de los primeros minutos, la masa sigue muy pegajosa, añadimos algo más de harina, pero muy poco a poco para no pasarnos.

    Imagen de paso

     

    A los 10 minutos, estiramos la masa sobre la tabla y añadimos el aceite. La cerramos y seguimos amasando otros 5 minutos aproximadamente.

    Una prueba para saber si ya hemos amasado lo suficiente consiste en coger una pequeña pelotita de masa y hacer un círculo con la forma de una pizza de 3 o 4 cm. Seguidamente, la vamos estirando con delicadeza con las dos manos (como haríamos para estirar un chicle). Si conseguimos llegar a formar una película casi transparente sin que se rompa, estaría perfecta, pero si se rompe enseguida, deberíamos seguir amasando otro rato.

    Imagen de paso

    Fermentación

    Una vez hecha la masa, dejamos que repose de 4 a 6 horas cubierta con un paño o un papel transparente de cocina.

    A continuación, la cortamos en bolas de 200 g y las metemos en un cuenco que habremos engrasado con una pizca de aceite para que la masa no se pegue.

    La cubrimos con un papel transparente de cocina y la metemos en el frigorífico como mínimo durante 24 horas, aunque lo que recomiendo son 48 horas para una masa hecha con una harina de gran fuerza.

    Es muy importante acordarse de sacar la masa del frigorífico como mínimo 2 o 3 horas antes de hacer la pizza, para trabajar con ella a temperatura ambiente.

    Nota: Utiliza un recipiente grande porque la masa crece mucho, más del doble de su volumen inicial.

    Notas


  • Boloñesa de berenjena

    presentacion
    Tiempo de preparación: 1 h 50 min.
    Ingredientes para 4 personas:
    • 2 berenjenas pequeñas (unos 600-700 g).
    • 800 g de tomate triturado, natural o de bote.
    • 1 cebolla mediana.
    • 1 zanahoria.
    • 1 rama de apio sin las hojas.
    • 2 dientes de ajo.
    • 1 vaso de vino tinto.
    • 1 hoja de laurel.
    • Orégano seco.
    • Aceite de oliva, pimienta negra molida y sal.

    Elaboración


    Imagen de paso

     

    Envolvemos las berenjenas en papel de aluminio y las asamos en el horno, a 180 ºC durante 50 minutos, hasta que la carne esté tierna y se separe fácilmente de la piel.

    Imagen de paso

     

    Las sacamos del horno y dejamos que se enfríen envueltas en el papel de aluminio de 5 a 10 minutos.

    Seguidamente retiramos la piel, que saldrá fácilmente tirando de ella con los dedos.

    Nota: Si no resultase sencillo retirar la piel, las envolveríamos de nuevo y las hornearíamos otros 10 minutos.



    Imagen de paso

     

    A continuación, las picamos finamente con un cuchillo bien afilado y las reservamos.

    Imagen de paso

     

    Raspamos la piel de las zanahorias con un cuchillo o la retiramos con un pelador de verduras. Las enjuagamos y las cortamos en daditos muy pequeños.

    Lavamos el apio y lo picamos muy finito.

    Pelamos la cebolla y los dientes de ajo y los picamos también muy finito, como se muestra en la imagen.

    Imagen de paso

     

    Ponemos 4 cucharadas de aceite en una cazuela a calentar a fuego medio.

    Echamos el ajo y lo sofreímos unos segundos sin que llegue a tomar color, removiendo constantemente con una cuchara de madera.

    Seguidamente, añadimos la cebolla, el apio y la zanahoria y los rehogamos durante 5 o 6 minutos, removiendo de vez en cuando.

    Incorporamos las berenjenas picadas y seguimos cocinando el conjunto otros 2 o 3 minutos.

    Subimos el fuego, añadimos 1 vaso de vino tinto y lo dejamos cocer 1 o 2 minutos para que se evapore el alcohol.

    Imagen de paso

     

    A continuación, incorporamos el tomate triturado, removemos y salpimentamos.

    Añadimos 1/2 cucharadita de orégano y 1 hoja de laurel.

    Bajamos el fuego casi al mínimo y lo dejamos cocer muy lentamente con la tapa semiabierta entre 45 minutos y 1 hora, hasta que la salsa esté ligeramente espesa y tenga un color rojo intenso.

    Añadimos otra 1/2 cucharadita de orégano y una pizca de pimienta negra molida.

    Rectificamos de sal si fuese necesario.

    Notas


  • Pizza de champiñones y beicon al toque de barbacoa

    presentacion
    Tiempo de preparación: 1 hora, más el tiempo para elaborar la masa.

    Ingredientes para 4 pizzas medianas:

    Para el relleno

    • 450 g de champiñones.
    • 8-10 lonchas de beicon.
    • 300 g de mozzarella fresca.
    • 3 cucharadas de salsa perrins.
    • 6 gotas de humo líquido (opcional).
    • Un puñado de aceitunas negras.
    • Albahaca fresca.

    Para la salsa de tomate

    • 5 tomates rojos maduros o 400 g de tomate triturado envasado.
    • 1 diente de ajo.
    • 1/2 cucharadita de orégano seco.
    • Aceite de oliva y sal.

    Para la masa

    • 500 g de harina 00 de gran fuerza (W 400).
    • 300−330 ml de agua.
    • 5,4 g de levadura fresca o 2 g de levadura seca.
    • 1 cucharadita de sal (6 g).
    • 1 cucharada de aceite de oliva.

    Papel de horno para cocinar la pizza (opcional).

    Para elaborar esta pizza, primero vamos a hacer una masa que requiere una fermentación de 24 o 48 horas. Si no quieres complicarte utiliza una masa precocinada, pero en cualquier caso, empezaré la receta suponiendo que ya hemos preparado la masa con anterioridad, puedes consultarla más abajo, o seguir este enlace donde se explica detalladamente: ver masa para pizza.

    Dos o tres horas antes de hacer las pizzas, sacamos la masa de la nevera para que se atempere.

    Elaboración


    Imagen de paso

    La salsa de tomate

    Podríamos utilizar una salsa de tomate comercial, pero no es difícil prepararla en casa y el sabor de la pizza será más fresco y natural.

    En primer lugar, lavamos los tomates, retiramos los rabillos y los cortamos en 3 o 4 trozos.

    Los introducimos en el vaso de la batidora o en un vaso batidor y los trituramos durante 2 o 3 minutos.

    Seguidamente, los pasamos por un colador o un chino para eliminar las semillas y la piel.

    Al pasar el tomate triturado por un colador nos ahorramos el tener que pelarlos y retirar las semillas, pero si no, sí sería conveniente hacerlo.

    Nota: Si utilizas un tomate triturado envasado, puedes saltarte este paso.

    Imagen de paso

     

    Ponemos una sartén a calentar a fuego medio-suave con 4 cucharadas de aceite y 1 diente de ajo picado muy finamente o rallado.

    Cuando el aceite esté caliente, observaremos que el ajo comienza a dar saltitos, entonces, removemos y dejamos que se sofría unos segundos para que pierda el sabor a crudo, pero sin que llegue a tomar color.

    Incorporamos el tomate triturado y dejamos que se cocine a fuego muy suave entre 30 y 40 minutos, removiendo de vez en cuando.

    En los últimos 5 minutos, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, 1/2 cucharadita de orégano, una pizca de pimienta negra molida y sal al gusto.

    Nos interesa que la salsa sea un poco más espesa de lo normal, que no quede muy líquida para que la masa no se humedezca en exceso, lo que dificultaría obtener una buena textura crujiente. Para esto, solo tenemos que cocinarla a fuego lento, dejar que su agua se vaya evaporando poco a poco hasta alcanzar el espesor deseado, pero sin pasarnos, una salsa de tomate muy seca no estaría tan rica.



    Imagen de paso

    El relleno

    Limpiamos los champiñones con un paño húmedo para eliminar cualquier resto de tierra que puedan tener, o si están muy sucios, los enjuagamos unos segundos con agua fría en un colador.

    Retiramos la parte más terrosa de los tallos y los cortamos en dados pequeños, como se muestra en la imagen.

    Cortamos también el beicon en dados de un tamaño similar.

    Imagen de paso

     

    Ponemos 1 cucharada de aceite en una sartén grande a calentar a fuego vivo.

    Cuando esté bien caliente, echamos los champiñones y el beicon y los salteamos 30 segundos, entonces, añadimos 3 cucharadas de salsa perrins y los seguimos salteando 1 minuto más, removiendo constantemente.

    Separamos la sartén del fuego, añadimos 6 gotas de humo líquido, removemos bien y dejamos que se enfríe.

    Nota: Estos ingredientes se podrían añadir en crudo a la pizza, pero los he salteado para soltar la grasa del beicon y que se mezcle con el sabor de la salsa perrins y el humo líquido, esto después, junto con el tomate, dará un delicioso toque barbacoa.

    Imagen de paso

    Estirar y rellenar la masa

    La masa de la pizza se estira a mano, nunca con el rodillo, porque estaríamos sacando el aire introducido durante la fermentación, responsable de que resulte tan ligera y esponjosa.

    Ponemos la masa sobre una superficie bien enharinada y la vamos estirando con las manos desde el centro hacia fuera, con delicadeza, sin preocuparnos demasiado de conseguir un círculo perfecto, no importa si nos queda algo más rústica.

    Cuánto debemos estirar la masa depende de si nos gusta más fina o más gruesa. Conseguir una masa realmente fina es algo más complicado, para eso habría que aprender a voltearla sobre el puño y a hacerla girar en el aire, pero sin llegar a tanto, estirándola sobre la superficie con paciencia se puede conseguir una base de pizza bastante fina, en internet hay muchos vídeos con los que te puedes hacer una idea.

    Nota: He utilizado bolas de masa de 200 g, para pizzas medianas.

    Imagen de paso

     

    Ponemos la base de la pizza sobre un trozo de papel de horno, para que nos resulte más sencillo moverla después y la montamos con los ingredientes.

    En primer lugar, ponemos unas 3 cucharadas de salsa de tomate y las extendemos por la base haciendo círculos con el reverso de una cuchara.

    Distribuimos por encima la mezcla de champiñones y beicon, unos trozos de mozarella desmenuzada a mano y unas cuantas aceitunas negras cortadas por la mitad.

    Dejamos un centímetro de masa libre en el borde.

    El orégano, mejor lo espolvoreamos por encima al sacarla del horno, para que no se queme.

    Nota: Antes de rellenarlas, reparte los ingredientes entre el número de pizzas que quieras hacer.

    Imagen de paso

    Hornear la pizza

    El auténtico sabor de las pizzas italianas se consigue al hornearlas con temperaturas que superan los 400 ºC, tan solo durante un par de minutos; pero en casa, la temperatura que alcanza el horno raramente supera los 300 ºC.

    Para obtener un resultado mejor hay en el mercado unas piedras de un material cerámico, que se colocan sobre la bandeja de nuestro horno. Estas piedras absorben mucho calor y al poner la pizza sobre ellas, conseguimos que la base quede mucho más crujiente, simulando el efecto de un auténtico horno de pizza.

    Precalentamos el horno a 250 ºC, o a su temperatura máxima. Si estamos utilizando una piedra de hornear, esperamos unos minutos más para que esté bien caliente.

    Introducimos la pizza en el horno entre 7 y 10 minutos, hasta que los bordes tengan un bonito color dorado.

    Decoramos con unas hojas de albahaca fresca.

    ¡Buen provecho!

    Masa para pizzas


    Imagen de paso

    Preparar la mezcla

    En primer lugar, introducimos la levadura fresca en un cuenco con el agua tibia para activarla. Esperamos 1 o 2 minutos y la disolvemos removiendo con una cucharilla.

    La temperatura del agua debe oscilar entre los 30 y 35 ºC, es decir, debe estar templada al tacto, pero no más caliente, porque por encima de los 45 ºC la levadura muere.

    Si utilizásemos levadura seca haríamos este paso igualmente.

    A continuación, ponemos la harina en un cuenco grande formando un volcán y añadimos el agua con la levadura disuelta.

    Mezclamos la harina y el agua removiendo con una espátula o unas varillas hasta que deje de pegarse a las paredes del cuenco.

    Una vez formada la masa, incorporamos la sal espolvoreándola por encima y seguimos removiendo unos segundos para integrarla.

    Imagen de paso

    Amasado

    Sobre una superficie amplia y bien limpia, amasamos a mano la mezcla. Al principio estará todavía algo pegajosa, pero cada vez se irá volviendo más suave y manejable.

    El amasado consiste en estirar con fuerza la masa sobre la superficie con las palmas de las manos, de arriba hacia abajo y desde el centro hacia fuera, volviéndola a enrollar una y otra vez hasta conseguir que quede lisa, elástica y muy suave.

    Por norma general el tiempo de amasado suele llevar entre 15 y 18 minutos.

    Nota: Si después de los primeros minutos, la masa sigue muy pegajosa, añadimos algo más de harina, pero muy poco a poco para no pasarnos.

    Imagen de paso

     

    A los 10 minutos, estiramos la masa sobre la tabla y añadimos el aceite. La cerramos y seguimos amasando otros 5 minutos aproximadamente.

    Una prueba para saber si ya hemos amasado lo suficiente consiste en coger una pequeña pelotita de masa y hacer un círculo con la forma de una pizza de 3 o 4 cm. Seguidamente, la vamos estirando con delicadeza con las dos manos (como haríamos para estirar un chicle). Si conseguimos llegar a formar una película casi transparente sin que se rompa, estaría perfecta, pero si se rompe enseguida, deberíamos seguir amasando otro rato.

    Imagen de paso

    Fermentación

    Una vez hecha la masa, dejamos que repose de 4 a 6 horas cubierta con un paño o un papel transparente de cocina.

    A continuación, la cortamos en bolas de 200 g y las metemos en un cuenco que habremos engrasado con una pizca de aceite para que la masa no se pegue.

    La cubrimos con un papel transparente de cocina y la metemos en el frigorífico como mínimo durante 24 horas, aunque lo que recomiendo son 48 horas para una masa hecha con una harina de gran fuerza.

    Es muy importante acordarse de sacar la masa del frigorífico como mínimo 2 o 3 horas antes de hacer la pizza, para trabajar con ella a temperatura ambiente.

    Nota: Utiliza un recipiente grande porque la masa crece mucho, más del doble de su volumen inicial.

    Notas


  • Albóndigas de pollo rellenas de paté de perdiz

    presentacion
    Tiempo de preparación: 50 min - 1 hora.
    Ingredientes para 4 personas:
    • 600 g de carne de pollo picada.
    • 80 g de paté de perdiz (si no lo encuentras, utiliza uno de pato o de oca).
    • 1 cebolla.
    • 1 diente de ajo.
    • 16-18 almendras tostadas.
    • 150 ml de vino blanco.
    • 400 ml de caldo de pollo (o 1 pastilla de caldo concentrado).
    • 3 huevos.
    • 20 g de miga de pan o una rebanada de pan de molde sin la corteza.
    • 5 o 6 cucharadas de leche.
    • 1 cucharadita de perejil fresco picado.
    • 1/4 de cucharadita de comino
    • Unas hebras de azafrán (opcional).
    • 12 puntas de espárragos verdes.
    • Aceite, pimienta negra molida y sal.

    Si no encuentras la carne de pollo picada, puedes comprar 3 cuartos traseros deshuesados y picarlos con un cuchillo. Ver como picar la carne de pollo.

    Elaboración


    Imagen de paso

    PASO 1

    Pelamos la cebolla y la cortamos en tiras muy finas.

    Ponemos 3 cucharadas de aceite en una cazuela a calentar a fuego suave.

    Echamos la cebolla y la cocinamos a fuego muy lento entre 20 y 30 minutos, hasta que esté muy dorada.

    Imagen de paso

    PASO 2

    Mientras se cocina la cebolla preparamos las albóndigas.

    Mojamos la miga de pan con 5 o 6 cucharadas de leche. La dejamos reposar un rato y la escurrimos apretando fuerte con la mano.

    Ponemos en un cuenco la carne picada, 1 huevo, la miga de pan, 1 cucharadita de perejil fresco picado, 1/4 de cucharadita de comino, una pizca de pimienta negra y sal al gusto.

    Removemos hasta integrar bien todos los ingredientes y obtener una mezcla homogénea.



    Imagen de paso

    PASO 3

    Hacemos unas bolas con la carne picada, dando forma con las manos, e intentando que tengan todas un tamaño similar.

    A continuación, hacemos un agujero en el centro presionando con el dedo y lo rellenamos con 1 cucharadita de paté de perdiz, como se muestra en la imagen.

    Cerramos las albóndigas haciéndolas rodar entre las palmas de las manos.

    Imagen de paso

    PASO 4

    Las rebozamos de harina y las sacudimos ligeramente para eliminar el exceso de esta.

    Imagen de paso

    PASO 5

    Ponemos una sartén con suficiente aceite para freír, a calentar a fuego medio.

    Cuando el aceite esté caliente, freímos las albóndigas por tandas hasta dorarlas bien, entre 3 y 4 minutos.

    A continuación las colocamos sobre un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

    Imagen de paso

    PASO 6

    Ponemos en el vaso de la batidora el caldo de pollo, el diente de ajo pelado y las almendras.

    Trituramos la salsa con una batidora a máxima potencia hasta obtener una textura fina y homogénea, al menos durante 3 minutos.

    Nota: Opcionalmente se pueden añadir unas hebras de azafrán.

    Imagen de paso

    PASO 7

    Cuando la cebolla, que se está pochando desde el principio, esté bien doradita, agregamos el vino blanco y lo dejamos hervir 1 o 2 minutos para que se evapore el alcohol.

    Añadimos el triturado de caldo y almendras y lo dejamos cocer a fuego suave entre 6 y 8 minutos.

    Incorporamos las albóndigas a la salsa y las cocinamos 8 minutos a fuego suave con la tapa semiabierta.

    Nota: Si la salsa resulta muy espesa, añadimos un chorrito de agua para aligerarla.

    Imagen de paso

    PASO 8

    Por último, vamos a añadir 2 yemas de huevo para espesar ligeramente la salsa, hacerla más cremosa y mejorar el sabor.

    Para que las yemas no se cuajen por el calor, primero las disolvemos en 3 o 4 cucharadas de la salsa templada removiendo enérgicamente.

    Seguidamente, las agregamos al guiso y lo dejamos cocer otros 2 minutos a fuego mínimo, sin que llegue a hervir, para que la salsa ligue y espese.

    Rectificamos de sal si fuese necesario y listo.

    Para acompañar, cocemos unas puntas de espárrago verde durante 3 minutos en agua hirviendo con sal.

    ¡Buen provecho!

    Términos culinarios

    Pochar: Freír los alimentos en una sartén o cacerola a fuego lento hasta obtener el punto deseado de ternura y sabor.

    Técnicas de cocina
  • Crema fría de pepino con ahumados

    presentacion
    Tiempo de preparación: 45 minutos - 1 hora.
    Ingredientes para 4 personas:
    • 2 caballas.
    • 80 g de salmón ahumado.
    • 100 g de sal.
    • 100 g de azúcar.
    • Pipa de humo.

    Para la crema de pepino

    • 3 pepinos grandes.
    • 600 g de yogur.
    • 1 diente de ajo.
    • 10 hojas de menta fresca.
    • 2 cucharadas de hojas de cilantro fresco.
    • 2 cucharadas de eneldo fresco.
    • 1 lima.
    • Pimienta negra molida.
    • Aceite de oliva virgen extra y sal.

    Elaboración


    Imagen de paso

     

    Caballa ahumada

    Limpiamos las caballas, sacamos los lomos y retiramos todas las espinas.

    Seguidamente, cortamos los lomos en tiras de entre 5 y 7 cm de largo, como se muestra en la imagen.

    Ver como limpiar las caballas

    Para ahorrar trabajo y tiempo, puedes pedir en la pescadería que separen los lomos y retiren las espinas, así solo tendrás que cortarlos en tiras.

    Imagen de paso

     

    Curar la caballa

    Ponemos la sal y el azúcar en un cuenco y removemos un rato para que la mezcla sea homogénea.

    Extendemos la mitad de la mezcla en un plato. Colocamos los lomos de caballa encima, con la piel hacia arriba y los cubrimos completamente con el resto de sal y azúcar.

    Los dejamos marinar 40 minutos.

    A continuación, los enjuagamos con agua fría y los secamos con un paño de cocina o papel absorbente.



    Imagen de paso

     

    Ponemos la caballa en un recipiente amplio, como una fuente, una cazuela grande, etc.

    Lo cubrimos con papel transparente de cocina, ajustándolo perfectamente a los bordes para que el humo no se salga.

    Introducimos el manguito del ahumador haciendo un pequeño hueco en un lateral por debajo del papel transparente, como se muestra en la imagen.

    Encendemos la pipa y cuando haya entrado suficiente humo, retiramos el manguito y lo sellamos bien con el papel film.

    Dejamos que la caballa se ahúme durante 15 o 20 minutos y repetimos la operación una vez más para conseguir un sabor ahumado más intenso.

    Nota: También se podría utilizar una campana de ahumar en lugar de el papel film.

    Crema fría de pepino


    Imagen de paso

     

    Quitamos la piel a los pepinos con un pelador de verduras y raspamos el interior con una cuchara para retirar las semillas.

    Reservamos un trozo pequeño de pepino para la presentación.

    Nota: Quitar las pepitas a los pepinos es opcional, yo tengo la costumbre de retirarlas porque se supone que así se evita que 'repitan', aunque no es algo que a todo el mundo le suceda.

    Imagen de paso

     

    Lavamos bien la piel de la lima y la rallamos, pero solo la parte de color verde, la parte blanca es muy amarga y apenas aporta sabor.

    Imagen de paso

     

    Ponemos el pepino troceado en el vaso de la batidora o en algún robot triturador de cocina.

    Añadimos el yogur, 1 diente de ajo, las hojas de menta, cilantro y eneldo, la ralladura de lima y un chorrito de su zumo, 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, sal al gusto y una pizca de pimienta negra molida.

    Trituramos la salsa con una batidora a máxima potencia hasta obtener una textura fina y homogénea, al menos durante 3 minutos.

    Opcionalmente, podemos pasar la crema por un colador de malla fina o un chino.

    La ponemos en un cuenco, la cubrimos con papel film y la metemos en la nevera 2 horas como mínimo para servirla bien fría.

    Presentar la crema


    Imagen de paso

    Cortamos la caballa en dados de 2 cm aproximadamente.

    Enrollamos los filetes de salmón ahumado y los cortamos en rodajas de 2 cm.

    Por otra parte, cortamos en dados muy pequeños el trozo de pepino que habíamos reservado al principio y lo sazonamos con sal al gusto, una pizca de pimienta negra molida y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

    Servimos la crema en un plato hondo, disponiendo el resto de ingredientes como se muestra en la imagen.

  • Crema fría de pepino

    presentacion
    Tiempo de preparación: 15 minutos.
    Ingredientes para 2 personas:
    • 2 pepinos, 1/2 kg aproximadamente.
    • 400 g de yogur.
    • 1 diente de ajo.
    • 15 hojas de menta fresca.
    • 1 lima.
    • Pimienta negra molida.
    • Aceite de oliva virgen extra y sal.

    Elaboración


    Imagen de paso

     

    Quitamos la piel a los pepinos con un pelador de verduras y raspamos el interior con una cuchara para retirar las semillas.

     

    Nota: Quitar las pepitas a los pepinos es opcional, yo tengo la costumbre de retirarlas porque se supone que así se evita que 'repitan', aunque no es algo que a todo el mundo le suceda.

    Imagen de paso

     

    Lavamos bien la piel de la lima y la rallamos, pero solo la parte de color verde, la parte blanca es muy amarga y apenas aporta sabor.



    Imagen de paso

     

    Ponemos el pepino troceado en el vaso de la batidora o en algún robot triturador de cocina.

    Añadimos el yogur, 1 diente de ajo, las hojas de menta, la ralladura de lima y su zumo, 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, sal al gusto y una pizca de pimienta negra molida.

    Trituramos la salsa con una batidora a máxima potencia hasta obtener una textura fina y homogénea, al menos durante 3 minutos.

    Opcionalmente, podemos pasar la crema por un colador de malla fina o un chino.

    La ponemos en un cuenco, la cubrimos con papel film y la metemos en la nevera 2 horas como mínimo para servirla bien fría.

    Imagen de paso

     

    Como guarnición, la he acompañado de pepino y manzana cortados en dados muy pequeños y aliñados con un chorrito de zumo de lima, una pizca de sal y cebollino finamente picado.

  • Vatapá de pollo y langostinos

    presentacion
    Tiempo de preparación: 45-50 minutos.
    Ingredientes para 4 personas:
    • 4 cuartos traseros de pollo deshuesados.
    • 120 g de langostinos frescos pelados.
    • 2 tomates rojos maduros.
    • 1 cebolla.
    • 3 dientes de ajo.
    • 1 cucharadita de jengibre rallado.
    • 2 cucharadas de cilantro fresco picado.
    • 80 g de anacardos.
    • 40 g de cacahuetes.
    • 200 ml de caldo de pollo o 1/2 pastilla de caldo concentrado.
    • 300 ml de leche de coco.
    • Aceite, pimienta negra molida y sal.

    La receta también se puede hacer con pechugas (ver notas).

    Esta receta suele cocinarse con aceite de palma, pero yo he utilizado uno de cacahuete. Cualquier otro aceite neutro nos sirve, como el de maíz o girasol.

    El vatapá es un plato típico de Bahía, un estado del noreste de Brasil. Se trata de una crema densa de origen africano, elaborada con una base de leche de coco, a la que se añaden pescados o camarones, aunque también se puede preparar con carnes, como es el caso de esta receta. Suele acompañarse de un arroz blanco o de coco.

    He adaptado la receta a nuestra forma de cocinar el pollo, pero si quieres que el plato se parezca más al tradicional brasileño, lee las notas al final de la receta.

    Elaboración


    Imagen de paso

    PASO 1

    Lavamos bien los tomates, retiramos los rabillos y semillas y los cortamos en dados pequeños.

    Pelamos la cebolla y la cortamos en dados o en tiras finas.

    Cortamos el ajo en láminas finas.

    Trituramos los cacahuetes y anacardos machacándolos en un mortero, sin llegar a pulverizarlos para que conserven parte de su textura crujiente.

    Nota: No es necesario cortar las verduras muy minuciosamente porque después las vamos a pasar por la batidora.

    Imagen de paso

    PASO 2

    Ponemos una sartén grande a calentar a fuego vivo.

    Añadimos un chorrito de aceite y cuando esté caliente marcamos los trozos de pollo, 1 o 2 minutos por cada lado, solo para dorar la superficie; por dentro seguirán crudos y los terminaremos de cocinar en la salsa.

    Los retiramos de la sartén y reservamos.



    Imagen de paso

    PASO 3

    Para el sofrito vamos a utilizar la misma sartén del pollo, pero vamos a bajar un poco el fuego y añadir 1 cucharada más de aceite.

    Agregamos el ajo, el jengibre y la cebolla y los sofreímos a fuego medio-suave durante 5 o 6 minutos, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera.

    Incorporamos el tomate y lo seguimos cocinando otros 8 minutos.

    Imagen de paso

    PASO 4

    A continuación, añadimos el caldo de pollo, la leche de coco, la mitad de los frutos secos triturados y 1 cucharada de cilantro fresco picado.

    Incorporamos el pollo y lo dejamos cocer a fuego medio-suave entre 20 y 25 minutos, hasta que esté bien cocinado, dándole la vuelta 3 o 4 veces a lo largo de la cocción.

    Imagen de paso

    PASO 5

    Trituramos la salsa con una batidora a máxima potencia hasta obtener una textura fina y homogénea, al menos durante 3 minutos.

    Opcionalmente, la pasamos por un chino o un colador de malla fina para obtener una textura más sedosa.

    Imagen de paso

    PASO 6

    Volvemos a poner la salsa en la sartén con el resto de frutos secos y los trozos de pollo.

    Sazonamos con sal y pimienta negra al gusto.

    Lo dejamos cocer a fuego suave unos 4 o 5 minutos para calentar el pollo.

    Agregamos los langostinos 2 minutos antes de terminar la cocción.

    En el último momento, añadimos otra cucharada de cilantro fresco picado.

    Se acompaña de un arroz blanco


    Imagen de paso

    Ponemos abundante agua con sal en un cazo a calentar a fuego fuerte.

    Cuando comience a hervir, agregamos el arroz y bajamos un poco el fuego.

    Lo dejamos cocer durante 15 minutos, hasta que esté tierno, pero entero y firme.

    Escurrimos el agua con un colador y listo.

    Hay muchas formas de cocer el arroz, con o sin el agua justa, con la tapa puesta o sin ella, algunas ya las he usado en otras recetas, esta es realmente sencilla y rápida, pero si tienes la costumbre de prepararlo de otra forma, utilízala, lo importante es que quede bien cocido, suelto y firme.

    Notas


    Técnicas de cocina
  • Ensalada de pepino y bonito en escabeche de cítricos

    presentacion
    Tiempo de preparación: 15-20 minutos, pero el escabeche debe prepararse con antelación porque es recomendable que repose al menos 24 horas.
    Ingredientes para 4 personas:
    • 220 g de bonito en escabeche.
    • 3 pepinos.
    • 3 zanahorias.
    • 3 cucharadas de brotes de soja.
    • 2 cucharadas de vinagre de arroz.
    • 1 cucharada de vinagre de Jerez.
    • 2 cucharaditas de salsa de soja.
    • 1/2 cucharadita de aceite de sésamo.
    • 1/2 cucharadita de ralladura de la piel de un limón (solo de la parte amarilla).
    • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra de sabor suave (variedad arbequina).

    Para el bonito en escabeche

    • Una rodaja de bonito de 1 kg.
    • 2 limones.
    • 1 cebolla grande.
    • 2 zanahorias.
    • 4 dientes de ajo.
    • 2 hojas de laurel.
    • 8 granos de pimienta negra enteros.
    • 120 ml de vinagre de vino blanco.
    • 150 ml de vino blanco.
    • 300 ml de aceite de oliva suave.
    • Sal.

    Para mejorar el sabor del escabeche, se pueden mezclar 100 ml de aceite de oliva virgen extra con 200 ml de un aceite de oliva de sabor suave.

    Elaboración


    Imagen de paso

     

    Pelamos los pepinos con un pelador de verduras y los cortamos con un pelador especial para cortar en juliana, como se muestra en la imagen. Estos peladores disponen de una cuchilla dentada que separa las verduras en fideos finos.

    Raspamos la piel de las zanahorias con un cuchillo o la retiramos con un pelador de verduras. Las enjuagamos y cortamos también en tiras finas con el pelador especial.

    Existen otros utensilios para cortar las verduras en forma de fideos o tallarines, desde una mandolina a distintos instrumentos que las cortan en espiral. Yo utilizo este pelador de verduras, porque ocupa poco espacio en la cocina y se lava fácilmente.

    Imagen de paso

     

    Ponemos en un cuenco 1/2 cucharadita de ralladura de limón, 2 cucharadas de vinagre de arroz, 1 cucharada de vinagre de Jerez, 2 cucharaditas de salsa de soja, 1/2 cucharadita de aceite de sésamo y 4 o 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra de sabor suave (variedad arbequina).

    Batimos enérgicamente con unas varillas hasta emulsionar la salsa.



    Imagen de paso

     

    Ponemos en un cuenco las tiras de pepino y zanahoria y los brotes de soja.

    Incorporamos el aliño y removemos bien.

    Comprobamos el punto de sal y rectificamos si fuese necesario.

    Imagen de paso

     

    Servimos la ensalada con unos trozos de bonito sin escurrir el líquido del escabeche.

    Escabeche de bonito


    Imagen de paso

    El bonito

    Pedimos en la pescadería una rodaja de 4 o 5 cm de grosor, aproximadamente de 1 kg.

    El escabeche se puede hacer con la rodaja de bonito entera o con los trozos ya limpios de piel y espinas. Para limpiarla, la cortamos en cuartos, como se muestra en la imagen. Seguidamente, retiramos la piel, las espinas y las partes negruzcas que se forman por la sangre coagulada y tienen un sabor desagradable.

    Opcionalmente sería recomendable sumergir el bonito en agua con hielo y sal unos 10 o 12 minutos para desangrarlo.

    Imagen de paso

     

    Pelamos la cebolla y la cortamos en tiras finas, como se muestra en la imagen.

    Raspamos la piel de las zanahorias con un cuchillo o la retiramos con un pelador de verduras. Las enjuagamos y las cortamos en dados.

    Imagen de paso

     

    Salamos los trozos de bonito.

    Ponemos un chorrito de aceite en una sartén antiadherente a calentar a fuego vivo. Cuando esté bien caliente, pasamos los trozos de bonito entre 30 y 45 segundos por cada lado, hasta que la superficie esté bien dorada.

    Los reservamos.

    Imagen de paso

     

    En una cazuela amplia ponemos 3 cucharadas de aceite a calentar a fuego medio-suave.

    Echamos la cebolla, la zanahoria, los dientes de ajo pelados y una pizca de sal y los rehogamos de 8 a 10 minutos.

    A continuación, añadimos el vino, el vinagre, los granos de pimienta y el zumo y la ralladura de la piel de los limones (solo la parte amarilla, la blanca es amarga y no aporta mucho sabor).

    Lo dejamos cocer a fuego medio-suave entre 10 y 15 minutos, hasta que el líquido se haya reducido casi a la mitad. Esto lo hacemos para concentrar los sabores y que el vinagre pierda fuerza.

    Imagen de paso

     

    Agregamos el aceite y esperamos a que comience a hervir.

    Seguidamente, añadimos el bonito; lo dejamos cocer 2 minutos y lo retiramos del fuego.

    Tapamos y dejamos que repose unas horas, hasta que el aceite se haya enfriado.

    Para terminar, lo pasamos a un recipiente con cierre hermético, asegurándonos de que el bonito quede bien cubierto por el líquido y lo conservamos en la nevera entre 5 y 7 días.

    En este punto el escabeche ya se podría consumir, pero está mucho más rico uno o dos días después de cocinado.

    Notas


  • Ensalada de bonito con pimientos confitados

    presentacion
    Tiempo de preparación: 25 minutos, pero el escabeche debe prepararse con antelación porque es recomendable que repose al menos 24 horas.
    Ingredientes para 4 personas:
    • 220 g de bonito en escabeche.
    • 2 tomates rojos de ensalada.
    • 1 cebolleta pequeña.
    • 6 pimientos del piquillo asados en conserva.
    • 180 g de mezcla de hojas de ensalada: canónigos, lechuga batavia roja y verde, lechuga hoja de roble, o las que más te gusten.
    • Vinagre de Jerez.
    • Aceite de oliva virgen extra y sal.

    Para el bonito en escabeche

    • Una rodaja de bonito de 1 kg.
    • 1 cebolla grande.
    • 2 zanahorias.
    • 4 dientes de ajo.
    • 2 hojas de laurel.
    • 8 granos de pimienta negra enteros.
    • 150 ml de vinagre de Jerez.
    • 150 ml de vino blanco.
    • 300 ml de aceite de oliva suave.
    • Sal.

    Para mejorar el sabor del escabeche, se pueden mezclar 100 ml de aceite de oliva virgen extra con 200 ml de un aceite de oliva de sabor suave.

    Elaboración


    Imagen de paso

     

    Retiramos las semillas de los pimientos y los ponemos en una sartén cubiertos de aceite de oliva.

    Los confitamos a fuego muy suave, sin que el aceite llegue a hervir, aproximadamente entre 15 y 20 minutos.

    Imagen de paso

     

    Lavamos los tomates, les retiramos los rabillos y los cortamos en gajos no muy gruesos, como se muestra en la imagen.

    Quitamos la primera capa de la cebolleta y la cortamos en tiras finas.

    Cortamos los pimientos del piquillo en tiras.



    Imagen de paso

     

    Para montar el plato, primero ponemos las hojas de ensalada y la cebolleta en un cuenco y las aliñamos a nuestro gusto con aceite, vinagre y sal, removiéndolas bien con una cuchara.

    A continuación, utilizando un aro de emplatar, colocamos en la base los trozos de tomate con una pizca de sal y sobre estos una cucharada de pimientos del piquillo y unos trozos de bonito sin escurrir el líquido del escabeche. Encima ponemos las hojas de ensalada y listo.

    ¡Buen provecho!

    Escabeche de bonito


    Imagen de paso

    El bonito

    Pedimos en la pescadería una rodaja de 4 o 5 cm de grosor, aproximadamente de 1 kg.

    El escabeche se puede hacer con la rodaja de bonito entera o con los trozos ya limpios de piel y espinas. Para limpiarla, la cortamos en cuartos, como se muestra en la imagen. Seguidamente, retiramos la piel, las espinas y las partes negruzcas que se forman por la sangre coagulada y tienen un sabor desagradable.

    Opcionalmente sería recomendable sumergir el bonito en agua con hielo y sal unos 10 o 12 minutos para desangrarlo.

    Imagen de paso

     

    Pelamos la cebolla y la cortamos en tiras finas, como se muestra en la imagen.

    Raspamos la piel de las zanahorias con un cuchillo o la retiramos con un pelador de verduras. Las enjuagamos y las cortamos en dados.

    Imagen de paso

     

    Salamos los trozos de bonito.

    Ponemos un chorrito de aceite en una sartén antiadherente a calentar a fuego vivo. Cuando esté bien caliente, pasamos los trozos de bonito entre 30 y 45 segundos por cada lado, hasta que la superficie esté bien dorada.

    Los reservamos.

    Imagen de paso

     

    En una cazuela amplia ponemos 3 cucharadas de aceite a calentar a fuego medio-suave.

    Echamos la cebolla, la zanahoria, los dientes de ajo pelados y una pizca de sal y los rehogamos de 8 a 10 minutos.

    A continuación, añadimos el vino, el vinagre, los granos de pimienta y las hojas de laurel.

    Lo dejamos cocer a fuego medio-suave entre 10 y 15 minutos, hasta que el líquido se haya reducido casi a la mitad. Esto lo hacemos para concentrar los sabores y que el vinagre pierda fuerza.

    Imagen de paso

     

    Agregamos el aceite y esperamos a que comience a hervir.

    Seguidamente, añadimos el bonito; lo dejamos cocer 2 minutos y lo retiramos del fuego.

    Tapamos y dejamos que repose unas horas, hasta que el aceite se haya enfriado.

    Para terminar, lo pasamos a un recipiente con cierre hermético, asegurándonos de que el bonito quede bien cubierto por el líquido y lo conservamos en la nevera entre 5 y 7 días.

    En este punto el escabeche ya se podría consumir, pero está mucho más rico uno o dos días después de cocinado.

    Notas