Ponemos el diente de ajo, los piñones, las hojas de albahaca y una pizca de sal gorda en el cuenco del mortero.
Los machacamos con el mazo, golpeándolos y presionándolos con fuerza contra las paredes mediante movimientos circulares.
Nota: Es conveniente cortar el ajo en 3 o 4 trozos antes de machacarlo para facilitar la operación. También puedes majar el ajo en primer lugar, y agregar después las hojas de albahaca.