Cocinar la cebolla

La cebolla se consume tanto cruda como cocinada. Cuando la cocinamos, ya sea cociéndola o friéndola, pierde su sabor fuerte y se ablanda, alcanzando una textura tierna y un gusto suave y delicado.

Las cebollas se pueden freír, cocer o asar.

 

Rehogar, saltear y cocer

 

Imagen de paso

Aunque la cebolla es el ingrediente principal en algunos platos, lo habitual es emplearla como un condimento para nuestros guisos, arroces, salsas, cremas, etc.

Cuando cocinemos un plato en el que intervengan diferentes verduras, generalmente el primer paso será sofreír la cebolla de 2 a 5 minutos. A continuación iremos incorporando las otras verduras, empezando por las más duras (como la zanahoria y el pimiento), y dejando para el final aquellas con mayor contenido en agua (como el tomate).

El tiempo que será necesario cocinar la cebolla antes de incorporar el resto de ingredientes depende del punto de ternura y dulzor que queramos dar a nuestro plato.

Rehogar


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Rehogar es un método de cocción que se emplea generalmente para cocinar verduras. Consiste en sofreír los ingredientes con poco aceite, a fuego medio-lento, el tiempo necesario para ablandarlos; removiendo constantemente con una cuchara de madera para que se hagan bien por todas partes, y evitar que se peguen a la sartén.

Cuanto más tiempo rehoguemos la cebolla, más dulce y tierna resultará. Si la hacemos a fuego muy lento durante un tiempo prolongado (como mínimo 30 minutos) conseguiremos que sus azúcares naturales caramelicen, adquiriendo un bonito color dorado y un excelente sabor.

Saltear


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Saltear es freír los alimentos a fuego vivo con poco aceite. El tiempo debe ser corto, y removeremos constantemente para evitar que se quemen.

Al saltear la cebolla conseguimos que quede tierna por dentro, pero sin perder su textura crujiente. Además, sus propiedades se alteran mucho menos que con otros tipos de cocción.

Esta forma de elaborar verduras es la más extendida en la cocina oriental.

Cocer


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Las cebollas se cuecen a fuego medio-alto en una cazuela con abundante agua. El tiempo varía entre 30 y 40 minutos, aunque depende mucho del tipo y tamaño de las cebollas. La mejor forma de saber si están tiernas es clavando un palillo, y si entra sin hacer fuerza están listas.

Las cebollas cocidas tienen un sabor ligeramente crudo; y normalmente se utilizan como acompañamiento en guisos de carne o pescado.