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Arroz frito con huevo

Arroz frito con huevo

Tiempo de preparación: 45 minutos.

Ingredientes para 4 personas

  • 300 g de arroz japonés o alguna variedad similar de grano corto.
  • Una loncha gruesa de jamón de york (150 g).
  • 100 g de guisantes (pueden ser congelados).
  • 8 espárragos trigueros.
  • 1 zanahoria.
  • 3 huevos.
  • 1/2 cucharadita de aceite de sésamo.
  • Aceite neutro, de girasol, cacahuete o maíz.
  • Sal.

Es recomendable utilizar agua embotellada para no introducir sabores extraños como el del cloro.

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Elaboración




PASO 1

En primer lugar cocemos el arroz

Antes de cocerlo es recomendable lavar concienzudamente los granos para eliminar el almidón adherido a su superficie. De esta forma resultará más suelto y esponjoso. El motivo es que el almidón liberado en el agua de cocción actúa como un espesante y aglutinante que apelmaza el arroz.

Ponemos el arroz en un cuenco con abundante agua fría. Removemos con los dedos de abajo arriba y presionamos suavemente los granos con la palma de la mano, sin que lleguen a crujir.

El almidón que se desprende de los granos hará que el agua adquiera un color blanquecino.

Tiramos el agua y repetimos la operación otras 5 o 6 veces como mínimo, hasta que el agua permanezca limpia tras remover el arroz.

Lo escurrimos con un colador y lo dejamos reposar 30 minutos antes de cocerlo, en este tiempo el arroz absorberá el agua del remojo aumentando su volumen.

PASO 2

La cantidad de agua debe ser ligeramente superior a la de arroz en volumen, es decir, para una taza de arroz, poco más de una taza de agua (5 o 6 cucharadas más).

Ponemos el arroz con el agua en una cazuela y removemos con una cuchara para distribuir los granos de forma homogénea por el fondo.

Lo llevamos a ebullición a fuego medio con la tapa puesta. En cuanto comience a hervir bajamos el fuego al mínimo y lo dejamos cocer durante 15 minutos.

Apagamos el fuego y lo dejamos reposar 10 minutos sin retirar la tapa.

Es importante utilizar una tapa que se ajuste perfectamente a la cazuela y no levantarla en ningún momento durante la cocción para que no se escape el vapor, ya que el arroz no terminaría de cocerse correctamente.

PASO 3

Preparamos una tortilla de tres huevos

Batimos los huevos ligeramente con unas varillas o un tenedor, lo justo para mezclar las yemas y las claras, sin llegar a generar espuma. Añadimos una pizca de sal.

Ponemos un chorrito de aceite a calentar en una sartén antiadherente. Cuando esté bien caliente, echamos los huevos batidos, removemos y los dejamos cuajar entre 20 y 30 segundos.

Bajamos un poco el fuego, doblamos la tortilla por la mitad, le damos la vuelta y esperamos a que se termine de cuajar, 1 o 2 minutos.

Cortamos la tortilla en tiras finas y la reservamos.

PASO 4

Raspamos la zanahoria con un cuchillo o la pelamos con un pelador de verduras. La enjuagamos y la rallamos con un rallador de tamaño medio.

Cortamos el jamón en dados, como se muestra en la imagen.

Lavamos los espárragos y los cortamos en rodajas pequeñas.

PASO 5

Ponemos 3 cucharadas de aceite neutro en una sartén grande a calentar a fuego medio.

Cuando el aceite esté caliente, salteamos el jamón unos segundos removiendo constantemente con una cuchara de madera.

A continuación, incorporamos la zanahoria rallada, los guisantes y los espárragos trigueros.

Los salteamos durante 2 o 3 minutos.

PASO 6

Subimos el fuego al máximo y agregamos el arroz cocido, las tiras de tortilla, un chorrito de aceite de sésamo y sal al gusto.

Salteamos el arroz durante 2 minutos, lo justo para calentarlo y freír los granos ligeramente.

¡Buen provecho!

Notas



Aceite de sésamo


El aceite de sésamo aporta un sabor increíble al plato, posee un gusto muy especial a semillas tostadas y nuez que transforma un arroz blanco corriente en un arroz tremendamente aromático y delicioso.

Su aroma y sabor son muy intensos, por lo que hay que añadir muy poca cantidad.

Términos culinarios

Saltear: Saltear es freír los alimentos a fuego vivo con poco aceite. Así conseguimos dejarlos tiernos por dentro, pero sin perder su textura crujiente, alterando sus propiedades mucho menos que con otros tipos de cocción.