Cortar la zanahoria

Cortar en tiras



LÁMINAS DE ZANAHORIA

En primer lugar, cortamos la zanahoria en trozos de 4 a 6 cm.

Apoyamos los trozos y realizamos una serie de cortes longitudinales como los que se muestran en la imagen, de esta forma haremos láminas la zanahoria.


TIRAS DE ZANAHORIA

Apilamos unas cuantas láminas y las cortamos longitudinalmente, en tiras tan finas como se requiera en la receta.

Estas tiras reciben distintos nombres, que dependen del grosor con que se corten, dos ejemplos son:

Corte en juliana: pequeñas tiras con el grosor de un fósforo (2 mm de ancho por 2 mm de espesor) y un largo no mayor de 6 cm.

Corte en bastoncitos: tiras de 5 a 6 mm de ancho por 6 cm de largo.





Cortar en dados

Juntamos las tiras y vamos realizando una serie de cortes transversales, así obtendremos los cubos de zanahoria.

Existen distintos nombres para estos cortes, que dependen del tamaño de los cubos, dos ejemplos son:

Corte Brunoise: un corte en pequeños cubos de 2 mm de lado.

Corte Parmentier: un corte en cubos de 1 cm de lado aproximadamente.



Cortar en medias lunas


En primer lugar cortamos la zanahoria por la mitad, longitudinalmente.

A continuación, apoyamos uno de los trozos sobre la tabla, por la parte plana para evitar que resbale mientras la cortamos, y hacemos rodajas de la forma que se muestra en la imagen, del grosor que se requiera en la receta.



Pelar la zanahoria


Cortamos una pequeña rodaja de la zona superior para quitar la parte verde y la lavamos bien. Si la zanahoria tiene muchas manchas, raspamos la piel o se la quitamos con un pelador de verduras.

Es recomendable rasparla, porque en las zonas próximas a la piel se concentran muchas vitaminas.





Al comprarlas

Las mejores zanahorias son duras, con un color naranja brillante, uniformes, suaves y sin grietas.

Como almacenarlas

Para su conservación es recomendable guardarlas en el cajón de las verduras de la nevera, en bolsas plásticas perforadas (duran varias semanas).

Uso en la cocina

A la hora de prepararlas para su consumo, se deben limpiar con esmero. Resulta más conveniente rasparlas que pelarlas, al estar la mayor parte de las vitaminas próximas a la piel. Es conveniente no cocinarlas demasiado para que su sabor y valor nutritivo no se vean afectados.